lunes, 16 de julio de 2007

Mundo, mundo, mundo...

Me encanta despertar cada día y pensar: Que máldito mundo en el que vivo.
Y preguntarme cuando me acuesto: ¿Valdrá la pena vivir en el, y luchar por el?
Me despierto odiando el mundo, salgo de la casa queriendo cambiarlo, vuelvo a la casa sufriendo por la frustración, me acuesto a dormir pensando en si valdrá la pena todo esto.
A veces sólo quiero volar y volar recorriendo todo para así buscar lo bueno de esto, pero cuando estoy despegando basta una mirada en lontananza para que mis alas desaparezcan.
Extrañamente mis alas desaparecen y unos minutos después vuelven a aparecer, alguien las reconstruye, las regenera. No sé si agradecer o odiar, porque mantienen mis alas, porque me incitan a seguir en esto si lo único que veo a mi alrededor es sufrimiento...Creo que algo más debe haber. Creo que algún día alguien lo descubrirá. Por ahora solo quiero dormir, no quiero despertar, mejor, quiero salir de casa, siempre, no llegar, no dormir, no despertar...solo salir

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