sábado, 23 de junio de 2007
Y llegué completamente empapado. La lluvia seguía cayendo interminablemente. Fue una larga caminata, y sólo hubo un descanso, en la puerta de mi casa. Entré, comienzo a discutir, miro hacia todos lados, sigo discutiendo, cada vez me siento peor, la pelea es más fuerte, se sale de control, el odio crece. Ya no soporto esto, lanzo un adorno de la mesa, le pego una patada a la pared, me muevo incontrolablemente peleando, sigo discutiendo, llorando, el odio sigue creciendo. Grito. Nadie responde, sigue esta pelea sin control. Me paro frente a un espejo y me digo...te odio.
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